El director ruso Ilya Khrzhanovsky ha completado su obra magna, DAU, una experiencia cinematográfica considerada la más bizarra y desmedida del siglo. Esta producción ha alcanzado la gloria en un contexto descrito como el infierno estalinista. Se trata de una obra visceral que trasciende la sátira y el propio cine.

Por otro lado, el director Stéphane Brizé sigue explorando las grietas del capitalismo con su película Un bon petit soldat. Para obtener más información sobre estas producciones y sus directores, se puede consultar la publicación original, que ofrece una visión más detallada de estas obras cinematográficas.