Una bailarina y coreógrafa de 56 años ha abandonado la casa en la que vivió durante 27 años. El edificio donde se encontraba su hogar fue vendido a un fondo buitre, lo que obligó a los inquilinos a desalojarlo. La creadora intentó dialogar y buscar soluciones durante un año y medio, con el apoyo del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos.

Finalmente, se vio forzada a marcharse por motivos de salud mental. El propietario del edificio lo vendió, lo que desencadenó el desalojo de los inquilinos. La bailarina fue la última en quedarse, y cuando entregó las llaves, cambiaron la cerradura delante de ella.

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