Un funeral se llevó a cabo en una iglesia oscura, con un ambiente triste que solo se vio aliviado por la hermosura de la música de Bach interpretada por un organista. En la puerta, muchos ciclistas antiguos se reunieron para despedir a Ángel Arroyo, quien era conocido por ir en bici todos los días, excepto cuando llovía. Su mejor amigo, Tasio Greciano, había estado a su lado en el hospital durante 15 días, sin dormir, y ahora recuerda sus últimos momentos.

La lluvia del martes parecía ser un detalle insignificante en la vida de Ángel, quien prefería evitarla. Para conocer más detalles sobre la vida y el funeral de Ángel Arroyo, se puede consultar la publicación original.