Un árbitro de renombre, César Ramos, se vio involucrado en una situación complicada al participar en un juego de barrio. La Comisión de Árbitros autorizó su participación en este evento, lo que podría tener consecuencias para su carrera y la imagen de la federación. Se sabe que el juego fue tenso y se desarrolló en un ambiente de batalla campal, lo que pone en riesgo la integridad física del árbitro y su gafete FIFA.

La decisión de la Comisión de Árbitros de permitir su participación en este juego ha generado preocupación sobre las posibles consecuencias. Para obtener más información sobre este incidente, se puede consultar la publicación original en La Opinión, que ofrece una visión más detallada de los hechos.