En Gran Canaria, una red ha sido desmantelada por captar menores migrantes con fines de explotación. Las víctimas eran adolescentes que vivían en un centro de acogida después de llegar a España en patera. Una vez fuera del centro, se les proporcionaba documentación falsa y se les enviaba a la Península y luego a París, donde eran explotadas sexualmente.