En el período de verano, los niños pueden experimentar una forma de aprendizaje que no se limita a la escuela tradicional. Esto sucede cuando participan en actividades cotidianas y sociales que fomentan su autonomía y creatividad. Se sabe que durante el verano, los niños pueden desarrollar habilidades importantes al interactuar con su entorno y con otros.

Por ejemplo, organizando partidos improvisados o resolviendo conflictos con amigos. Para obtener más información sobre cómo el verano puede ser una oportunidad de aprendizaje, se puede consultar la fuente original, que ofrece una perspectiva más detallada sobre este tema.