El mecanismo de supervivencia humano se basa en gran medida en las sensaciones gustativas. Esto se remonta a la prehistoria, cuando los seres humanos necesitaban distinguir entre alimentos seguros y peligrosos. La experiencia de probar algo amargo y desagradable puede ser un recordatorio de este mecanismo ancestral.

Esta reacción instintiva puede salvar vidas, como en el caso de evitar el consumo de bayas venenosas. Más información sobre cómo las papilas gustativas influyen en nuestra percepción de los alimentos y nuestra supervivencia se puede encontrar en el artículo original.